domingo, 3 de marzo de 2013

Lola. Capítulo 5.

Gabriel se aferraba a Lucía mientras suspiraba, tratando de contener las lágrimas.

La pequeña, reía y le daba besos, mientras parloteaba contándole como en el cole, estaba en los primeros puestos de la lista de buen comportamiento. Mientras se trataba de explicar,Clara, se acercó a la pequeñaja y le acarició el pelo.

-Lleva tu regalo a la habitación y así papá y yo, te preparamos la merienda- Corrió hacia su habitación sujetando con las dos manos su nuevo tesoro, mientras Gabriel se dejaba caer en una de las enormes butacas libres de tanto juguete de Lucía.

- ¿Como estás?- Clara se sentó en el sofá, estaba tan nerviosa de tenerle de nuevo a su lado, sin saber que hacer, si cogerle la mano o quedarse en su sitio, solo esperando...
-Bien...como siempre, supongo...-respondió al fin Gabriel, para él no era plato de gusto compartir tiempo con Clara, pero si quería ver a su pequeña, era la única forma.
-Esta vez te ha costado...más de un mes...y Lucía...- No la dejó seguir hablando más -¡Clara joder! Sabes de sobra porque no veo a Lucía...- 
-Lucía no tiene la culpa, es muy pequeña y no se entera, pero crecerá y entonces ¿Qué?-
-Entonces será igual que ahora- Gabriel miraba fijamente hacia la puerta entreabierta, donde Lucía buscaba el sitio perfecto para su regalo. -No tiene la culpa de que sus padres sean dos imbéciles irresponsables...Clara, no llores...no tengo el día...-

Otra más de sus noches de gritos y peleas, Gabriel cerraba de un portazo la puerta de casa, mientras Lola rompía una de las tazas contra el suelo. No aguantaba un minuto más allí dentro y prefirió salir que...bueno, lo de siempre...No encontró las llaves del coche, seguro que Lola se las había escondido cuando empezó la discusión ¿Porqué había sido esta vez? Ni se acordaba, tras una hora de reproches e insultos, todo desaparecía, se miraba una y otra vez el puño, con los nudillos ensangrentados una vez más y se preguntaba porque no terminaba de una vez con esta situación.

 Eran más de las 11 y pocos sitios iba a encontrar, así que anduvo sin prisas en busca de algo con lo que olvidarse de lo que acababa de ocurrir.

Al otro lado de la ciudad, los pubs abrían sus puertas como cada jueves, noche de universitarios, al menos las copas le saldrían más baratas. El portero le cuñó la mano sin reparar en las heridas y le dejó pasar, al fondo la pista aún medio vacía le devolvía la imagen de cuatro chicas copa en mano, que gritaban y saltaban al compás de alguna de esas canciones techno que taladraban sus oidos. Ocupó uno de los taburetes de la barra y uno tras otro fue apurando los cubatas que la camarera le iba sirviendo, con una amplia sonrisa, casi tan amplia como su escote, pensó.

Conforme avanzaba la noche, se iba llenando el local y se iban nublando sus sentidos. De aquella noche, pocos recuerdos más le quedaban. Clara se acercó cuando ya iba por el quinto ¿o era el sexto vaso? y empezó a parlotear sin parar sobre su carrera, sus amigas y su novio, que pasaba de ella, que se había tirado a una profesora y mil cosas más que a Gabriel poco le interesaban.

Sin dejarle hablar siquiera, la lengua de Clara ya jugueteaba con la suya, le mordía el labio, agarraba su nuca como si quisiera meter las manos dentro de él, para acabar en el baño, con la ropa descolocada y tocando otra piel que no era la de Lola. Ni recordaba como llegó a casa, ni podía mirarla a la cara al día siguiente, el dolor de cabeza no le dejaba pensar y los recuerdos de aquella noche, solo consiguieron regresar cuando tras dos meses, recibió un sms de Clara diciéndole que iba a ser padre...

Clara...la loca de Clara...

La que nunca quiso ninguna responsabilidad, que se metió en magisterio porque sus padres eran maestros y la podían enchufar en su colegio privado, que dejaba a cada novio cuando le proponían algo serio, que siempre acababa con el peor de todos los tíos porque en el fondo, no quería ser la conductora de su inestable vida y ellos la llevaban por donde les apetecía...Esa misma, ahora se planteaba si seguir adelante con aquel error...

Dos días después de recibir aquella noticia, la llamó. Eran apenas dos extraños, que gracias al alcohol ahora verían sus vidas unidas para siempre. Porque al contrario que Clara, que no veía nada claro que aquello fuera a terminar bien, Gabriel veía en todo esto una señal, una lucecita en medio de la oscuridad de su matrimonio. 7 meses unen, las visitas al médico, la primera vez que escuchas ese corazón, la primera vez que le ves la cara, cuando te dicen que va a ser una niña. Cuando Clara te confiesa que para ella eres algo más que un amigo y tú...no la besas, no la abrazas, nada...

-Soy su padre, estaré a su lado, no os faltará nada...pero no te quiero...Amo a mi esposa- Cuatro años después y volvía a escuchar las mismas palabras, las mismas que la desgarraban cada vez que Gabriel jugaba con Lucía y ella no podía formar parte. Envidiaba el vínculo de su hija con su padre, pero Gabriel solo fue suyo una vez y tenía que vivir con ello.

-Gabri...No me la quites...Es lo único que tengo...-
-Clara ¿Qué dices? ¡Por eso no vengo, por eso!- Gabriel se apoyó en la pared, todos los encuentros con Clara terminaban igual, ella llorando, con sus teorías sobre que algún día su mujer lo sabría todo y reclamaría a Lucía, la apartarían de su lado los servicios sociales y...Siempre lo mismo...Prefería ver a Lucía cuando se la quedaba alguna de sus abuelas que tener que soportar un nuevo drama, con los de su propia casa le sobraba. -Eres la mejor madre del mundo...¿no lo ves? Desde que llegó Lucía no has vuelto a beber, ya no te metes- Dolía tan solo decirlo, le quemaba cada recuerdo, cada palabra de los médicos que le advertían sobre las consecuencias que su anterior vida podían tener sobre su princesita, las noches en vela que había pasado escondido en el baño intentando calmar a Clara, que llorando le había llamado convencida de que algo malo le iba a pasar...-¿Qué te pasa? ¡Es feliz! ¡Es la niña más preciosa del mundo! y todo ¿Porqué? por su madre...Clara...no dejes que te vea así, por favor...¿Sabes cómo me siento cada vez que me dices que te separaré de ella? ¡Como la mayor mierda del Universo! Ella no se merece tener a Lucía a su lado, mi hija no merece una madre como ella-
-Pero a pesar de todo la quieres...- Y a mi no, quiso decirle, pero no pudo...Lucía salía de su cuarto con uno de sus peluches en la mano, dispuesta a que su papá jugara con ella.

 Lola ya estaba más que nerviosa, para haber ido a comer con su madre, Gabriel tardaba demasiado. Marcó el teléfono de la tienda y le preguntó a su suegra si su hijo seguía allí, nerviosa le contestó que acababa de salir, que no se preocupara...Le mentía, nunca le había caido bien a la madre de Gabriel, los dos eran iguales y ella no iba a permitir que nadie le hiciera pasar otro mal rato. Cogió el abrigo y salió a buscarle.

Mientras Lola se calaba hasta los huesos con la tormenta, Gabriel llegaba a casa.

En la calle, la tormenta tomaba fuerza, la meteorología y ella, parecían ponerse de acuerdo. Mientras buscaba cornisas en las que resguardarse se lamentaba de si misma, se culpaba por ser tan tonta de salir a buscarle. Sacaba la mano de vez en cuando con la esperanza de que amainara para volver a casa, Gabriel no se merecía tantas molestias, ya volvería cuando quisiera...y un paraguas cubrió su brazo que ya empezaba a chorrear.

-Perdona, pero cogerás una pulmonía- 
-Gracias...no hace falta, parece que ya para-
-Si a parar te refieres con ese río que cruza la calle ¡sí, vaya que sí! Parar, para...- 

Miguel, el dueño del estudio de fotografía donde se había refugiado le prestó el paraguas -Ya me lo devolverás, trabajas ahí enfrente ¿No?- No se había dado ni cuenta de donde estaba, pero se lo agradeció sonriente, la misma sonrisa que engañaba a todos y tomó el camino de vuelta a casa. Al llegar vio a su marido sentado viendo la tele, como si nada...

-¿Dónde estabas?- 

Y sin más como siempre...Lola se encerró llorando en su habitación mientras Gabriel miraba su cara arañada en el espejo del pasillo. 

 







6 comentarios:

  1. cuanta emoción en tu texto... un beso

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    1. Cuando llueve, me deberían prohibir coger un teclado...

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  3. Pero cuandooo va dejar a Grabiel! Grabiel es un lío de hombre y no se la merece, ella merece ser feliz ya!

    Como siempre muy bien relatado, logras que me meta en la historia en segundos!

    Besos:)

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    1. Gracias!!! aún no tengo respuesta a tu pregunta...ya iremos viendo!

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