miércoles, 18 de abril de 2012

Lola. Capítulo 2.

A las 7 en punto sonaba su despertador y sin hacer ruido para no despertar a Gabriel, Lola se deslizó hasta el suelo dispuesta a comenzar otro día de trabajo. En el trayecto hacia la cocina, se paró ante el espejo de madera tallada que adornaba su estrecho pasillo, una de las pocas cosas que conservaba de su boda y no había sido presa de los ataques de ira de su marido. No se veían moratones en su cara, las heridas casi se habían curado y sonrió al pensar que podía salir a la calle sin cubrirse con las capas de maquillaje habitual.

Ante la certeza de volver a ver dinero en la cuenta, Gabriel se había relajado durante unas semanas, los gritos reemplazaban las agresiones, la calma parecía volver tímidamente a su hogar y Lola, suspiraba aliviada.

Se vistió con cuidado, nada de escotes, nada de faldas, nada que pudiera levantar una mirada curiosa de un extraño, se metió en sus gastados vaqueros y los acompañó con una  bonita blusa blanca, esta mañana se veía hermosa y necesitaba que el mundo se diera cuenta de ello. Sobre la mesa, dejó preparados los bollos y la fruta para Gabriel, que no se levantaría hasta bien entrada la mañana. Había cambiado la noche por el día, las reuniones de trabajo, por las largas noches de cartas y el café de la sobremesa por botellas de aguardiente. Rara era la noche que no se le oyera buscar a trompicones la habitación, entre murmullos incomprensibles, mientras Lola se hacía la dormida.

En la parada del bus, aguantaban como podían el gélido viento 3 personas más. Aunque había aprendido a mirar al suelo cuando había gente cerca, en su recorrido hasta él se cruzó la mirada atenta de un niño de 4 años, que la hizo salir de su encierro.
-¿Porque estás triste? Hoy hace sol-
Confundida, por unos segundos no supo reaccionar –No estoy triste, peque-
-Si lo estás…la gente está triste por las mañanas ¡pero yo no!- le dijo el pequeñajo con voz triunfante
-¿Tu no?- mientras, una sonrisa llenaba de nuevo su cara –A ver, cuéntame porque tu no lo estás nunca-
-Porque brilla el sol y cuando brilla el sol, mis papas me llevarán al parque y podré ver a mis amiguitos-
Lola notaba como la presión aumentaba poco a poco en su pecho, viendo con lo poco que se conformaba el pequeño mientras pensaba, que a ella, lo que realmente la hacía sonreír era que no le pegaran. Cuando notó que las lágrimas volvían, giró la cabeza disimulando un ataque de tos y subió al autobús, no sin antes escuchar como se despedía su nuevo consejero:
-Se feliz tú también ¿vale?-
VALE…

Recorrer las calles sola, era una sensación a la que podía acostumbrarse, el aire frío le apartaba el pelo de la cara sin que hiciera nada por ocultar las marcas que podían delatar a Gabriel, le gustaba esa sensación de falsa libertad, aunque fuera consciente de que de un momento a otro llegaría de nuevo el puñetazo que la sacara de ese sueño.

No era el trabajo de su vida, ni mucho menos…tras varios años de facultad y con un flamante título de Ingeniería en las manos, se veía haciendo fotocopias y llevando sobres de un lado a otro de la frenética oficina donde había conseguido refugiarse, pero no importaba, por primera vez en tantos años, conseguía cosas sola y nadie le reprochaba que las hiciera mal, solo le enseñaban la manera correcta cuando con miedo se equivocaba.
La primera vez que se enganchó la fotocopiadora, uno de sus compañeros se acercó por detrás e instintivamente, Lola saltó a un lado y él, muy sorprendido, se limitó a decirle: ¡Me pillaste! y ambos rieron,mientras el sudor frío le recorría el cuello…
Hacía ya años que Gabriel no se acercaba por detrás para ayudarla y mucho menos para hacerle una broma…

En la facultad, solían aprovechar las horas sin clase para escaparse al lago.
Les gustaba tumbarse sobre la hierba y jugar a ver quien encontraba la nube más extraña.
Gabriel solía acariciarle la cara…y mientras lo recordaba…recordó la primera vez que le puso la mano encima…

Llevaban un mes casados y como cada sábado, salieron a cenar. Gabriel se levantó al baño, se despidió dándole un beso en la mano y dejó el móvil sobre la mesa. El camarero, novato posiblemente, derramó una copa de vino muy cerca del aparato y Lola, rápidamente, lo secó con su servilleta. Nada grave, todo muy normal, si no fuera porque Gabriel interpretó aquello como una intromisión en su intimidad…Si Lola tenía en sus manos SU móvil, era porque había estado curioseando. El resto de la noche transcurrió en silencio, no le volvió a dirigir la palabra hasta que llegaron a casa.

-¿Porque tenías mi móvil en la mano?¿Que buscabas?-
Sorprendida, Lola respondió: -Nada…el camarero…- No pudo terminar la frase, porque una bofetada la dejó sin aliento
-No vuelvas a mentirme-

Se frotó la mejilla instintivamente, nunca olvidaría esa noche que daría comienzo a su peor pesadilla, porque el príncipe azul se había despojado de la armadura, para convertirse en el malvado tirano que guiaría desde entonces cada uno de sus pasos.

-Hola, eres nueva ¿no?-
Aquella voz tan dulce la sacó de su sueño, levantando la mirada y escondiendo la mano en la espalda...

19 comentarios:

  1. Ay por favor!! Me tienes enganchada!!

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    1. Me hubiera gustado escribir mas, tener mas preparado,pero con estas historias, donde algo dentro de mi dice: para...tengo que dejar pasar tiempo...no se como explicarlo,XD

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    2. Bueno, escribe cuando quieras y cuando te venga la inspiración, es mucho mejor leer un buen capítulo cada mucho que leer por relleno. Ah! Y a mí también me encanta!

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    3. Graciassssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!! XD

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  2. Que grande eres! Escribas lo que escribas,siempre paralizas mi reloj mientras te leo.

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    1. Yo?? para nada,sin vosotras esto no tiene sentido!

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  3. Uy! ¡Qué miedo me da Gabriel que ha empezado a beber y está aburrido!

    Yo soy Lola y, a la primera bofetada, me largo. Pero ella tiene un miedo tremendo, ha dejado pasar demasiado tiempo.

    Veremos que nos depara esa agradable voz :)

    Mua!!!

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  4. Nadie sabe como reaccionará a cualquier tipo de maltrato hasta que lo sufre.
    Todos decimos que saldríamos corriendo pero a veces algo te lo impide, porque seguramente quien te va a maltratar ya ha preparado el terreno para que no te vayas.

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  5. A topeee, qué esté buenooo!! ^_^ Molaaaaaa

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  6. Wuuuauuu, con ganas de más, mucho más. Puedes llamarme pesada si quieres, pero....has enviado tus escritos a alguna editorial??? Es que pienso que tienes mucho potencial, aunque yo solo soy una lectora empedernida.Salu2

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  7. Mira me he quedado con lo del niño, porque estas triste? Eso le decía a mi madre cuando era pequeña, porque la vecina esta triste? Tiene depresión, depresión? Como puede alguien estar triste con lo bonita que es la vida...

    Me gusta la historia, como la cuentas...

    Y a ver si esa voz dulce le trae algo bueno a la vida de Lola.

    Besos:)

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  8. Ayyy la 1º parte me dejo con un susto en el corazón tremendo, aunque por desgracia hoy en día hay muchas historias así.
    Pero esta 2º parte parece que depara algo bueno, espero que sí, espero que sí, espero que sí!! jejeje

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  9. Yo me quedo también con el detalle del crío jajaja si esq, siempre te encuentras con un niño por la calle q te hace sonreír, si no me q me lo digan ami q tengo un vecino q solo tiene un añito y cuando te sonríe se te cae la baba y por un momento dices: madre quien pudiera estar asi de feliz y despreocupada jajajaj

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  10. Me ha encantado la historia, sobre todo la parte del niño en la parada del autobus :) Quiero leer ya el tercer capitulo!!!

    Besos!

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  11. Muy buena la entrada, sigue así. Felicidades. Saludos desde Conil ( Cadiz)

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